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The Melancholic Temperament in Marriage: Understanding for Deeper Love

Happy Sunday! As we continue to reflect on the Temperaments in relation to marriage, we
will now take some time to reflect on the Melancholic temperament. Please note that, while
this word usually translates to some form of sadness, that is not the essence of this tempera
ment. The essence of this temperament, rather, is a deep, reflective nature that can often
frustrate those who don’t understand it (e.g. the Choleric).
Second: The Melancholic: The thoughts of the melancholic are deep and penetrating; this
person is not satisfied with the superficial and instead searches for the cause and correlation
of things. A melancholic’s thoughts are of a wide range and look ahead into the future. The
melancholic is extremely soft-hearted. It has been said that the Melancholy personality is the
“richest of all temperaments, but at the largest cost.” Melancholy personalities are people
who have a deep love for others, while usually holding themselves in contempt. They may
struggle with being critical, moody, and despondent. They need God’s grace to cultivate joyful
acceptance, selflessness, and hope. They are usually compassionate, long-suffering, pious,
and contemplative.
What this mean for marriage: Melancholics often see much within the family that is not al
ways shared. They are extremely insightful, but this can also turn towards frustration or re
sentment towards the other temperaments who do not share or value their insights. This can
lead to feelings of not being received, which the other temperaments will be confused by. For
the other temperaments, it is important to spend time to receive and understand the melan
cholic while focusing on being able to describe what they are saying in different words so as
to communicate understanding. It is also equally as important for melancholics to NOT be
come frustrated with their spouses for their struggle to receive and understand them. Pa
tience is needed on both sides.
The other thing to note is that, in a major disagreement or argument, Melancholic spouses
will probably need time to process after the argument has ended. This processing can imitate
sadness (hence “melancholic”), but it is part of their process. Melancholics need space dur
ing this time, and the spouses can help the melancholic spouse by focusing on the hope and
beauty of their marriage as a way to invite the other spouse back into the relationship and out
of the “processing ditch” which melancholics will be tempted to remain in for some time. Mel
ancholics, for their part, need to spend this time in prayer and reflection and NOT ruminating
on “what went wrong.” This will require effort, and prayer in silence before the Blessed Sacra
ment is the optimal solution for this. Some Melancholic saints are: Saint John the Apostle,
Saint Therese of Lisieux, and Saint Bernard of Clairvaux
Stay tuned for more next week!

¡Feliz domingo! Mientras continuamos reflexionando sobre los temperamentos en relación
con el matrimonio, dedicaremos ahora un tiempo a reflexionar sobre el temperamento melan
cólico. Cabe señalar que, aunque esta palabra suele asociarse con alguna forma de tristeza,
esa no es la esencia de este temperamento. Más bien, su esencia radica en una naturaleza
profunda y reflexiva que a menudo puede frustrar a quienes no la comprenden (por ejemplo,
al colérico).
En segundo lugar: el melancólico. Sus pensamientos son profundos y penetrantes; no se
conforma con lo superficial, sino que busca la causa y la relación entre las cosas. El melan
cólico posee una gran amplitud de pensamiento y dirige su mirada hacia el futuro. Es una
persona de sentimientos sumamente tiernos. Se ha dicho que la personalidad melancólica es
«la más rica de todos los temperamentos, pero al precio más alto». Quienes poseen esta
personalidad aman profundamente a los demás, aunque suelen menospreciarse a sí mis
mos. Pueden luchar contra la tendencia a ser críticos, inestables en su estado de ánimo y
propensos al desaliento. Necesitan la gracia de Dios para cultivar una aceptación gozosa, el
altruismo y la esperanza. Por lo general, son personas compasivas, pacientes, piadosas y
contemplativas.
¿Qué significa esto para el matrimonio? Las personas de temperamento melancólico suelen
percibir en el seno familiar aspectos que no siempre son compartidos por los demás. Poseen
una gran capacidad de percepción, pero esto puede derivar en frustración o resentimiento
hacia otros temperamentos que no comparten ni valoran sus observaciones. Esta situación
puede generar en ellos la sensación de no ser comprendidos, algo que desconcierta a los
otros temperamentos. Para estos últimos, es importante dedicar tiempo a escuchar y com
prender al melancólico, esforzándose por expresar con otras palabras lo que él comunica, a
fin de demostrar que se le ha entendido. Asimismo, es fundamental que los melancólicos no
se frustren con sus cónyuges ante la dificultad que estos puedan tener para comprenderlos.
Se requiere paciencia por ambas partes.
Otro aspecto a tener en cuenta es que, ante un desacuerdo o discusión importante, es pro
bable que los cónyuges de temperamento melancólico necesiten tiempo para procesar lo
ocurrido una vez terminada la discusión. Este proceso puede parecerse a la tristeza (de ahí
el término «melancólico»), pero forma parte de su manera de asimilar las cosas. Los melan
cólicos necesitan espacio durante este tiempo; su pareja puede ayudarles centrándose en la
esperanza y la belleza del matrimonio, invitándoles así a retomar la relación y a salir de ese
«pozo de introspección» en el que se verían tentados a permanecer durante un tiempo. Por
su parte, los melancólicos deben dedicar este tiempo a la oración y a la reflexión, y NO a
darle vueltas obsesivamente a «lo que salió mal». Esto exigirá esfuerzo, y la oración en si
lencio ante el Santísimo Sacramento es la solución ideal para lograrlo. Algunos santos de
temperamento melancólico son: san Juan Apóstol, santa Teresa de Lisieux y san Bernardo
de Claraval.
Este atento para mas información la próxima semana!